miércoles, 8 de julio de 2015

Carta para un destinatario ausente.

En algún lugar de Guatemala, en una fecha que quisiera olvidar.



Querido y a veces odiado,
utópico amor.
Presente.


Recuerdo el odio que se intercambiaba  nuestras auras, y es que nuestros ojos se irritaban al topar nuestras anatomías, jamás en esos instantes sabíamos que llegaríamos a esto. 

La vida es tan cruel que nos cruzó e hizo que nos conociéramos, caímos en cuenta que nos juzgamos de manera injusta y que tal vez, sólo tal vez, podríamos ser almas gemelas. Esas fotos, esos recuerdos y todas las veces que alteramos nuestras conciencias con alcohol; una travesía que algún día tendría un final.

Yo no pedí enamorarme, llegaste y te adueñaste de mis noches, mis vigilias y mis fantasías. Me aferré tanto a mis ilusiones, torpemente cree un universo de felicidad,  y así cuando te despediste, una pequeña daga me traspasó hasta quebrantar mi alma y mis huesos. Lloré y grité en silencio tu despedida.

Sangré, pero sigo vivo y de los escombros del universo que creé reconstruí recuerdos, poco a poco me estoy alejando de esta utopía que martirizaba mi existencia.

No puedo negar que lograste despertar esos sentimientos en mí que creía que habían muerto, ahora que te fuiste (y no sé si te volveré a ver) te deseo toda la felicidad del mundo, la misma que me causaba tu pequeña sonrisa y la inocencia de tus ojos.



Hasta pronto.





martes, 23 de junio de 2015

Tiempo.



Traspasé noches y madrugadas
mientras el filo de la penumbra
corta mis venas y ganas de dormir,
necesitamos sangrar
para desechar el veneno
que nos quema y carcome.

Los demonios se hacen yunque en mi alma
en medio de ingenuidades
y falsas esperanzas
grité en silencio.


Ingrato el tiempo
mata nuestras ansias
y roba inocencias.

miércoles, 27 de mayo de 2015

miércoles, 6 de mayo de 2015

No hay guerra.

La traición se hace presente hasta en mi consciencia
son las bélicas vigilias que apuñalan mi espíritu
se lo roban
lo despedazan
lo asesinan.


Solo llévate mi angustia
abrázame fuerte
susúrrame al oído
quiero  saber que todo estará bien
somos fantasmas perdidos
corazones mellados.

No hay guerra en este contexto
pues el amor se disfraza de algo dócil.

viernes, 10 de abril de 2015

Entre montañas.

Un día lo presenciaron, lo vieron, quedaron pasmadas. Bebieron cada gota de sangre derramada y lo hicieron con un gesto de amargura, lloraron, gimieron, quedaron desahuciadas. Vieron morir a sus hijos inocentes, vieron como lucharon por ideales y sin más se los arrancaron, le arrancaron la vida.


Siguieron pariendo hijos, el recuerdo les taladra constantemente, mientras con un gesto de sonrisa se entregan sin condición. En el enredado hilo del tiempo cada día que pasa mueren.



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En mi infancia aprendí a vagar por las montañas, aprecié cada paisaje y el sombrero blanco que se forma cada madrugada en el Tajumulco, me adoptaron. Me encanta saber que el aire me susurra y me cuenta cuentos, cada vez que las visitaba, bailaba y saltaba de la emoción, ellas me aman al igual que yo.



Luego crecí y aprendí, ya estaba listo para oir más allá de solo cuentos, aprendí a delinear con la cruda realidad de la Historia, entonces en cada paso que daba iba descubriendo lagrimas enterradas entre sus veredas. Con recuerdos de sangre me cuentan todo.



No lo presencie, no lo vi, no bebí gota amarga. Quedé pasmado, lloré, gemí y quedé desahuciado.Los despojaron de ideales, de sus derechos; los mataron.



Un día.

(Todos los problemas apuñalan constantemente, hasta el día de la muerte, de ese día en adelante no tienen más propósito ni existencia).

Un día te despertarás
me verás acostado
-pasmado-
sin un sólo centímetro de oxígeno
con los ojos cerrados.

Entonces te darás cuenta
que pasaste una vida tratando de atormentarme
y ahora en adelante
no tenes sentido ni propósito
estaré en paz y desaparecerán mis demonios
uno a uno
por un agujero negro
cayendo hacia la nada.

El cielo llora mis pesares.

Supliqué y me raspe las rodillas
mientras los fantasmas de la noche hostigan
y mis ojos se vuelven agua
la luna me susurra tiernamente
y las estrellas acarician mi humanidad.

Al traspasar montañas 
el cielo es testigo de mis vigilias
el cielo llora mis pesares.