La Historia demacra
linealmente el frío semblante
de rostros desfigurados por luchas,
desarraigados de sus legítimos ideales.
Testigo intangible y no presencial
de amarguras, desprecios y exilio
me dibujo con fuego
el coraje y la esperanza en el alma.
En un país donde el gobierno
es yunque para las máximas aspiraciones
mis facciones internas
oscilan entre fantasía e idealismo.
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