Vos que sos mi
complemento, a vos que inconscientemente te estuve buscando por mucho tiempo,
mi ser decía que no era necesario pero mi alma me lo exigía con gemidos
incesables.
Es que por mucho
tiempo fuimos tachados como fantasmas, y en efecto lo fuimos, fantasmas que
andaban por el mundo vagando sin ningún aparente destino ni final. Sin rumbo
fijo creía mi ser que estaba avanzando, sin saber que Dios y el universo
conspiraron para que algún día nos llegáramos a encontrar.
El camino hasta
aquí fue largo, cargando con penas y pesares que creíamos que estaban aferrados
a nosotros, cuando nosotros nos encontrábamos aferrados a ellos. Llegamos a
pensar que estábamos condenados a estar solos encerrados en nuestros calabozos.
Y de repente
estabas ahí, como alguien desconocido, pero que en lo más profundo de mí sabía
que te había conocido, como si en una vida pasada nos presentamos. Y me di
cuenta que mi conciencia me recordó lo que no quería recordar, unas cuantas
veces atrás me dijeron que no estaba solo, pero mi mente se negó a creerlo. Ahí
estabas, alguien con un aire tan familiar, me recordaste a mí, y mi alma
saboreó el grato presente y el futuro mejor.
Y en vez de
intercambiar cargas, intercambiamos alegrías. Porque más allá de nuestros
pesares, nos une el gusto por lo bueno de la vida, el arte, la buena música y
el ser felices en medio de tribulaciones.
A vos que sos mi
complemento, más que un poco de prosa, te dedico un sentimiento y un aprecio
muy grande, un cariño, un amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario