viernes, 25 de septiembre de 2015

Cíclico.

De aquellas noches frías
y estruendosos silencios
que callan la paz y alborotan el más apacible ser
con ellos se acarrean los recuerdos
en un siniestro plan que desgasta el cuerpo
el alma
y la consciencia,
los entusiasmos nos agujeran
no en este contexto sombrío
a su antojo nos maneja la penumbra
permitiendo el retorno de aquellos demonios
guardados en un cofre.

Recurrente las vigilias
invocando utopías
mientras los remordimientos nos acechan
producto de acepción de filosofías baratas,
la noche es cruel
nos ahoga en memorias
o nos ahoga en alcohol
aun así la seguimos amando
porque la luna nos menciona que existe una esperanza.

Cíclica es cada noche
en la que amo
lloro y rió en silencio,
nos dejamos seducir por ella
para olvidarnos de una realidad absurda y contradictoria
tan cíclico como acordarse
del amor que entregamos sin condición
un adiós que dolió
reencuentro de esperanzas,
jugosas las fantasías que nos atraviesan
nefastos los recuerdos que quiebran los talones
estoy listo para reinventarme.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Simetría.

Delinear tu recuerdo
al compás de mis pesares
y a las notas de un vigía
clavado en la retina
despertando en las horas sueltas
que pasean por la noche.

En mi casa
a través de mi ventana
cae el confeti que lanza la luna sobre la penumbra
figurando tu anatomía en una jugada bélica
donde bailo al ritmo del filo de la noche
que traspasa mi ser hasta el tuétano,
sin alternativas ni rutas de escape
me dejo morir en tus brazos hechos viento
con una caricia abstracta sobre mi faz
tatuando tu nombre en mi mente
recorriendo un ciclo de deja vus.

El masoquismo lo hice rutina y se convirtió en mi sombra
me dejo aniquilar por las ansias
y las dudas que me carcomen
al cuestionarme de tu realidad,
me es igual inyectarme ácido que recordar tu nombre
al ser curado con tu antitóxica presencia
-la gastada metáfora de combatir fuego con fuego-

Así como todo vicio, comenzó con probar poco
te vi flotar en esta galaxia
quise conocer tus ojos,
la única forma de conocer tu mirada
fue dejándome matar por ella.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Tu nombre.

Oírte mencionar quebranta mis huesos hasta el tuétano y debilita mis músculos, me abstrae a una realidad no virtual tampoco real, como si estuviera en aquel parque que frecuento a fumar marihuana. 

No me encuentro en una galaxia desconocida, solamente en un estado no explorado de mi alma; depositando mis fuerzas en tu ser, atracción por tu aura. No existe nada más nefasto que verte a los ojos y debilitarme en ese café claro, nefasto decir que mientras me debilito recobro mis fuerzas.

Taquicardia o sentir tu aroma en el aire cuando pasas, el único símil que encuentro para describir la sensación tan naturalmente perversa. Que mis nervios me traicionen mientras te veo pasar, mientras hablo de vos.

Ni un creativo, pintor o director de cine lograría maquinar esas fantasías nocturnas creadas en mi mente, el sólo recordarme de tu anatomía me transporta a un contextos idealizado, el cuál no quisiera regresar.

Mientras menciono tu nombre, pasan cosas indescriptibles.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

Allí van.

Allí van las hojas caídas
dejándose llevar por el viento
se entretejen entre nubes y mariposas
se pinta un sublime plano
que despide la tarde.

No son tempranas ni tardes las horas
que deambulan por la noche
-andan sueltas-
allí van los minutos
siguen su viaje sin rumbo.

No cierro mis ojos bajo mi voluntad
subversiva la paranoia
victimando las más nobles entrañas
rencores soterrados
se re-descubren de una capa superficial de amor
no existe nada más perverso que la apariencia.

Funesta la ventana que me hace ver la realidad
médula de mis vigilias
mi vigía por la penumbra
se encarga de re inventarme.

Allí van las hojas caídas
dejándose llevar por el viento
no existe nada más nefasto que el recuerdo.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Psicodelia en garabatos.

Neurosis, psicosis
y todas esas enfermedades mentales
ante la presurosa locomoción del tiempo
que metafóricamente viene con una hoz
para decapitarnos.

La dificultad
ante teorizar verdades
nos estremece 
y lo adaptamos a un contexto literal.

Ante soluciones inventadas
me paseo por la vida
bajo un seudónimo
y garabatos en mi cabeza.