Allí van las hojas caídas
dejándose llevar por el viento
se entretejen entre nubes y mariposas
se pinta un sublime plano
que despide la tarde.
No son tempranas ni tardes las horas
que deambulan por la noche
-andan sueltas-
allí van los minutos
siguen su viaje sin rumbo.
No cierro mis ojos bajo mi voluntad
subversiva la paranoia
victimando las más nobles entrañas
rencores soterrados
se re-descubren de una capa superficial de amor
no existe nada más perverso que la apariencia.
Funesta la ventana que me hace ver la realidad
médula de mis vigilias
mi vigía por la penumbra
se encarga de re inventarme.
Allí van las hojas caídas
dejándose llevar por el viento
no existe nada más nefasto que el recuerdo.
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