viernes, 25 de septiembre de 2015

Cíclico.

De aquellas noches frías
y estruendosos silencios
que callan la paz y alborotan el más apacible ser
con ellos se acarrean los recuerdos
en un siniestro plan que desgasta el cuerpo
el alma
y la consciencia,
los entusiasmos nos agujeran
no en este contexto sombrío
a su antojo nos maneja la penumbra
permitiendo el retorno de aquellos demonios
guardados en un cofre.

Recurrente las vigilias
invocando utopías
mientras los remordimientos nos acechan
producto de acepción de filosofías baratas,
la noche es cruel
nos ahoga en memorias
o nos ahoga en alcohol
aun así la seguimos amando
porque la luna nos menciona que existe una esperanza.

Cíclica es cada noche
en la que amo
lloro y rió en silencio,
nos dejamos seducir por ella
para olvidarnos de una realidad absurda y contradictoria
tan cíclico como acordarse
del amor que entregamos sin condición
un adiós que dolió
reencuentro de esperanzas,
jugosas las fantasías que nos atraviesan
nefastos los recuerdos que quiebran los talones
estoy listo para reinventarme.

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